El mundo a mis pies

noviembre 23, 2011

Descubrí los tacones muy tarde. Estoy convencida de que mi madre tenía serias dudas sobre mi feminidad. Y ninguna fe en mi capacidad de andar sobre ellos, dicho sea de paso. “Por dios, hija, anda como una señorita. Vaya trancas que das”. Eso debo haberlo oído un millón de veces. Cuando son los tacones los que te llevan y tú te limitas a seguirles el ritmo. Como puedas. Si es que puedes.

Hasta que le coges el truco al asunto, y acabas pisando con tal energía que anuncias tu llegada.

Son incómodos, sí. Pero moverte a diez centímetros o más del suelo te hacen sentir bien -mi escaso metro sesenta y yo damos fe-. Incluso puedes mirar a mucha gente a los ojos. Y luego, está la parte de sentirse poderosa y sexy. Que no vamos a olvidar el componente fetichista del asunto, claro está.

Helmut Newton (c) Villa d´Este. Lago de Como

De eso, de lo del punto fetichista, digo,  Helmut Newton sabe un rato largo. Me refiero a las mujeres altivas, duras, de piernas interminables que fotografía y que incomodan a algunos. Son imágenes con una altísima carga erótica, pero de terminación exquisita y, en cierto modo, delicada al mismo tiempo.

Terry Richardson (c) Angela Lindvall con zapatos de Jimmy Choo

¡Y qué vamos a decir a estas alturas de Terry Richardson! Transgresor, provocativo, canalla. Las imágenes de este enfant terrible de la fotografía tienen una fuerte carga erótica que molesta a muchos y fascina a otros tantos. No es que su técnica no sea cuidada, es que no le presta demasiada atención. Sus fotografías son rápidas capturas de actitudes, a veces sórdidas, a veces íntimas, a veces gamberras. Quizá no sea un excelente fotógrafo desde el punto de vista de la técnica, -lo que podríamos discutir-, pero lo realmente interesante es lo que es capaz de conseguir de un modelo. Para eso, hay que tener un talento especial.

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Calendarios

diciembre 7, 2009

Todo esto de los calendarios me da una pereza… Hace unos días, cuando todo el mundo ponía los ojos en blanco con el trabajo de Terry Richardson para Pirelli, pasé ampliamente de comentar. Que sí, que las fotos son muy chulas, muy luminosas, muy frescas y tal pero me sigue pareciendo, con perdón y salvo honrosas excepciones, calendario de taller de coches por mucho que me cuenten que se trata de “un tipo simple de fotografía, sin retoques, donde la naturalidad prevalece sobre la técnica y se convierte en la llave para remover excesos artificiales que están tan de moda hoy en día, para revelar lo que hay debajo de la verdadera mujer“. Aquí resoplo. Uf… Que no me vendan… neumáticos.

Que conste que me gusta ver las fotos del Calendario Pirelli y ver con qué nos sorprenden en cada edición. Y firman sus páginas lo mejor de la fotografía de moda y publicidad de las últimas décadas: Patrick Demarchelier, Mert y Marcus, Herb Ritts, Richard Avedon, Peter Lindbergh, Mario Testino, Annie Leibovitz… La edición de 2008, dedicada a Oriente  , era muy glamourosa (todavía no me explico qué tiene que ver con el resto de ediciones) y las imágenes de las tops más top a mediados de los noventa son sexies y elegantes, muchas de ellas se han convertido en clásicas. En cuanto a la edición de 2010, lo siento, pero lo poco que me parece admirable es que un tipo como Terry Richardson se haya rodeado de semejantes bellezones en un ambiente paradisíaco y que todos parezcan tan happies. Su fotografía es natural, sin artificios, cruda, rápida y eso, que no veo como algo negativo y que gusta a muchos, da como resultado unas imágenes que a mí no dejan de parecerme sucias y vulgares.

Y ahora se descuelga Miss Roitfield (que me admira casi todos los meses con su rompedora visión de la imagen de moda) con el calendario que le ha encargado a Mario Sorrenti para 2010. Y me sigue dando pereza… Muy bonito todo el estilismo y la iluminación a lo peep show y eso pero yo (y mucha más gente) espero menos carne y más moda de Vogue Paris.

 Casi me gustó más el calendario del año pasado con todas esas pin ups (a ver, a ver, ¿quién era el autor de las fotos?)… O casi no…