Sencillo. Tierno. Delicioso

noviembre 29, 2011

Algunas mañanas, de camino al colegio -un sencillo edificio de cuatro plantas en una transitada calle de barrio-, hacíamos un alto en la panadería de al lado. Todo colegio que se precie, incluso los pequeños, tiene su panadería de referencia -aunque ahora haya que hablar de chino de referencia-. En cualquier caso, entonces, los que no llevábamos bocata ese día por descuido o hastío de nuestra sufrida madre, nos encontrábamos con nuestros cinco duros en el modesto y fragante local, alumbrado por una pobre bombilla. O, al menos, así lo recuerdo.

El almuerzo para el recreo solía consistir en un donuts -las panteras rosas, bucaneros, bonys y demás zarandajas eran una excepción propia de, como mucho, el fin de semana-, que la panadera colocaba con diligencia en un modesto papel marrón doblado al que, simplemente, retorcía sus esquinas. Ya podías tener cuidado para que no se saliera por los lados de tan escueto envoltorio.

El olor del dulce en la cajonera te acompañaba toda la mañana mientras el calor y el azúcar impregnaban el papel, dejando un perfecto círculo pegajoso en el lugar en el que se apoyaba. Y qué gusto dar furtivos pellizquitos a la suave masa cuando la seño explicaba de espaldas a la clase en la pizarra.

Sencillo. Tierno. Delicioso.

Elly MacKay (c) He knew they would agree

Elly MacKay (c) Oh where will you travel to

Elly MacKay (c) He marked the day

Exactamente igual que el trabajo de Elly MacKay. Esta ilustradora canadiense realiza composiciones a pequeña escala, empleando capas de papel colocadas en diversos planos que ilumina y, posteriormente, fotografía. Así, dota a estos “teatros” de una atmósfera característica en la que desarrolla temas relacionados con la infancia, con el paso del tiempo y con lo efímero consiguiendo un adorable toque vintage.

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