Sueños de adolescentes

febrero 13, 2012

Ha cerrado Nuevo Vale. Y hace unos meses, Super Pop dejaba el quiosco para editarse sólo en internet. Ambas marcaron la adolescencia de un montón de niñas con pavo, cuyo mayor interés era seguir las noticias de sus ídolos posicionándose con Spandau Ballet o Duran Duran. Vale, sí, estoy hablando de mí y recordando los posters, los clubs de fans, los cuestionarios, horóscopos e historias románticas-subidas-de-tono escritas por vete a saber qué redactor en prácticas. Instuctivas para la teenager en cuestión, de dudoso gusto para los padres y claramente preocupantes para las monjas, o los curas, en mi caso.

Y la cosa sería un drama sino fuera porque las revistas para adolescentes ya no son lo que eran. Y eso es así porque las adolescentes hoy, tampoco son lo que eran… De hecho, si ahora mismo tuviera que engancharme a una de ellas, elegiría RookieMag, la edición online de Tavi Gevinson, que más o menos va de lo mismo que las revistas para adolescentes de toda la vida pero es toda rosa y de diseño, dirigida a egobloggers, fashion victims y seres sociales, como corresponde a los tiempos que tocan.

Alessandra Sanguinetti (c) The conjurers, 2006. From the serie The adventures of Guille and Belinda and the enigmatic meaning of their dreams.

Alessandra Sanguinetti (c) Petals, 2002. From the serie The adventures of Guille and Belinda and the enigmatic meaning of their dreams.

Alessandra Sanguinetti (c) The models, 2002. From the serie The adventures of Guille and Belinda and the enigmatic meaning of their dreams.

Alessandra Sanguinetti ha pasado años fotografiando a sus primas, que viven en una granja en las afueras de Buenos Aires. Sus imágenes están llenas de inocencia y fantasía, las que pueblan las aventuras y el día a día de las chiquillas en un entorno modesto y, en ocasiones, deprimente. En sus teatralizados sueños, las niñas nos ofrecen sus expectativas sobre la vida adulta, esa a la que van a llegar antes de esperarlo y sin estar preparadas (¿¡quién lo está!?). Sus imaginativas poses y disfraces, las oníricas composiciones, la poco favorecedora iluminación nos hablan también de temores, de miedos y de fragilidad, con pocas concesiones a sentimentalismos.

Más adolescentes, con y sin pavo, creciendo, madurando y convirtiéndose en mujeres aquí, aquí y aquí. Y, por cierto, de verdad, de verdad, de verdad, si os los habéis pasado, no dejéis de ver los vídeos…

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Ya queda menos…

julio 28, 2011

Ganas me dan, y si no le hecho ya es porque me da vergüenza andar por los suelos, de emular a la señorita de la foto. A dos días de las vacaciones, las cosas se acumulan. Y en lugar de pensar en el 1 de agosto, que es lo que toca, ya voy pensando en el 1 de septiembre. No es justo.

Julia Fullerton-Batten (c) (no he sido capaz de encontrar el crédito, disculpas)

No lo he hecho de momento pero, cuando vuelva, lo veo venir, me tendré que meter bajo la mesa. Y no salir hasta, digamos, ¿finales de octubre? Más o menos. Para algunos, tomarnos las uvas en Nochevieja es una mera convención; nuestro final de año llega en septiembre, cuando comienza el siguiente curso.

Julia Fullerton-Batten(c) Family. Tercer premio en la categoría de Professional Photographer. IPA Awards. 2005.

Aunque lo cierto es que, pensando en ello o no, en los próximos días voy a seleccionar el modo vacacional-playero hasta nuevo aviso. Sol, mar, comida, lectura y buena compañía. Ese es el plan. Y en septiembre, ya veremos si asomo o no la cabeza.

Todo el trabajo de Julia Fullerton-Batten es asombroso. No sabría seleccionar qué parte de su obra me gusta más. Es como las fotografías de arriba: parecen sencillas en su concepción pero tienen algo que te obligan a mirarlas de nuevo. Y con cada mirada, descubres detalles nuevos que no dejan que te vayas.

El brillante colorido de sus imágenes, la combinación de luz natural y artificial y la sofisticada puesta en escena dejan ver sus inicios como fotógrafa de publicidad. Sus espacios son modernos, cuidados, pulidos y elegantes. Y sus modelos también, aunque ninguna de ellas es profesional. Tienen la mayoría una belleza irreal, que da un poco de miedo, como si no fueran del todo humanas. La sensación se acentúa en su serie School Play, en la que retrata grandes grupos de adolescentes clónicas de mirada perdida e indumentaria de comic.

Su tema central es la mujer, sobre todo en el paso de la adolescencia a la madurez. En su quietud, en su vuelo, o en su desproporción con el mundo que las rodea se nos cuenta la incomodidad en la que viven en ese momento de su vida. Según la fotógrafa, intenta reflejar el sentimiento de tristeza y soledad que ella sentía a los 16 años, una época de grandes cambios en lo personal que le afectaron enormemente. Sus fotografías son, en cierto modo, autorretratos de entonces que le sirven un poco como terapia; es un modo de exorcizar recuerdos y de reconocer situaciones que tienen más importancia en tu vida de lo que puedes o quieres reconocer.

Camas y habitaciones

abril 5, 2011

Los médicos pueden decir lo que quieran pero no hay nada más curativo para un niño que dormir en la “cama grande”. Tú no pegas ojo, claro. Pero eso es lo de menos. Luego, supongo, crecen y su habitación se convierte en el espacio más importante, el que habla de quiénes son y de las cosas que les gustan.

James Mollison (c) de su libro Where the children sleep. Roathy (8 años) vive en Camboya, en un enorme basurero en el que “trabajan” miles de personas buscando material que luego venden a una empresa de reciclaje. Se duchan y desayunan cada mañana en un centro de caridad y ésta es, a menudo, su única cómida del día.

James Mollison (c) de su libro Where the children sleep. Kaya (4 años) vive en Tokio, en un apartamento. Su dormitorio está repleto de ropa y juguetes.

James Mollison (c) de su libro Where the children sleep. Douha (10 años) vive enun campo de refugiados en Cisjordania después de que el ejército israelí destruyera su casa. Su hermano se inmoló en un ataque suicida.

James Mollison se plantea estas fotografías como un trabajo de denuncia. Sus imágenes no se centran en los más necesitados sino que ofrece un variado catálogo de circunstancias y entornos de cuya yuxtaposición emergen las mayores diferencias. Los niños del Tercer Mundo, que trabajan desde pequeños en durísimas condiciones contrastan con niñas que coleccionan muñecas o niños que quieren ser abogados, como papá. Por otro lado, los retratos están realizados fuera del entorno, que se presenta como la otra parte del díptico, lo que enfatiza el conjunto. Todos son niños pero tan distintos…

Es una imagen de la infancia poco amable, sin embargo, Where the children sleep está dirigido sobre todo a niños de entre 9 y 13 años con el objetivo de interesarles en los detalles de las vidas de los otros y en cómo les afectan los contextos sociales y las diferencias culturales.

Visto en Fotografía Contemporánea

Rania Matar (c) Krystal 17#1 Boston MA 2009. De su serie A girl and her room.

Rania Matar (c) Hailey 13 Exeter NH 2010. De su serie A girl and her room.

La visión de Rania Matar es parecida pero diferente. Su proyecto A girl and her room tiene como origen el paso de niña a adulta de su hija adolescente, con todas las implicaciones que ello conlleva. Transformaciones físicas, inseguridad, consciencia del cuerpo, fragilidad y confusión. Personalidades entre dos mundos, tratando de adaptarse al de los adultos (o peleándose contra él) y resistiéndose a dejar atrás la infancia.

Posters y peluches conviven en espacios que pretender ser la imagen de quiénes se refugian allí. Espacios privados en el que las adolescentes se descubren poco a poco en el espejo…

No quiero ni pensar que todo eso que veo en estas fotografías llegará. Pero lo hará. Y espero que sobrevivamos a ello. Mientras tanto, lo de dormir todos en la “cama grande” también es terapéutico para mí.