Andaba yo con mi bloqueo creativo a cuestas, ese que ya he contado por aquí, cuando me dice Santiago que está preparando un libro solidario y que quiere una foto mía. No mía de mí misma, claro, sino una… me da reparo decirlo… obra mía. Y allá que me pongo. Aunque hace años que mis únicas obras son imágenes familiares sin nada de artístico. Porque a Santiago no le digo que no, faltaría más, es mucho el cariño que nos une. Aunque no tenga ni idea de por dónde empezar.

Desde que le conozco, hace ya mucho tiempo -pero de ese que no pesa-, nos envía una felicitación navideña inspirada en el universo de Peter Pan. Este año, ha reunido esos poemas en Canciones de Navidad del País de Nunca Jamás, un libro editado por La Discreta e ilustrado por algunos familiares y amigos, cuya recaudación se destina íntegramente al proyecto de Acción Alegra.

Espero que no le importe que enseñe aquí esta fotografía; no puedo contener la ilusión que me hace formar parte de este libro y el agradecimiento de compartir la amistad de Santiago. Y espero que sirva para que alguien sienta curiosidad y piense que este libro puede ser un maravilloso regalo. Eso ha sido para mí elegir la imagen, trabajarla y verla impresa junto a su nombre, su poesía y el trabajo de algunos amigos, suyos y míos, tan queridos.

 

 Ana María Martín López (sí, yo) (c) Ni un dedal, ni una bellota. Publicada en Canciones de Navidad del País de Nunca Jamás. Ediciones La Discreta. 2011.

Y aprovechando este pasito, que necesito hacer algo creativo e incentivos para llevar el día a día, he hecho el firme propósito -y lo estoy cumpliendo- de fotografiar más a menudo. Así, me ilusiona presentaros mi nuevo blog, uno que sólo lleva imágenes, las mías, de lo que se me pone ante la cámara y me llama la atención. No tengo grandes aspiraciones. Sólo enfocar y disparar a menudo. Divertirme. Aprender de lo que voy haciendo. No es poco.

Espero de verdad que os guste y que, si pasáis por ahí, volvais a menudo y me dejéis vuestros comentarios.

Están para comérselos

agosto 27, 2011

Sin duda, el sabor del verano que va acabando ha sido el de brioche de naranja. Lo preparan en La Gelateria, muy cerquita de casa. Pero donde mejores helados he comido no ha sido ahí sino en Los Valencianos, en La Antilla. Quizá los sabores sean más clásicos pero sus helados son cremosos, suaves y conseguidos. Como en ningún otro sitio que conozco. Y soy golosa.

Toyokazu Nagano(c) I scream

Toyokazu Nagano(c) Afro girl with cotton candy.

Toyokazu Nagano es japonés, fotógrafo y padre de familia. Cada una de esas tres cosas es importante en el tipo de fotografía que hace. Son imágenes familiares, de sus hijas, pero muy especiales. Son dulces, encantadoras, cándidas. Captan a la perfección la inocencia de la infancia y sus pequeños gestos. De asombro, ante el helado más grande del mundo, de aburrimiento por una tarde en casa, de ilusión por una situación inesperada, de diversión durante un juego, de picardía pensando en la siguiente travesura… Las pequeñas modelos no pueden ser más expresivas, ni más adorables.

Pero ¿Será el fótografo o sus niños? ¿Quién tiene más mérito?

Hideaki Hamada (c) Camera life#3. 2010.

Porque las fotografías de Hideaki Hamada , que también ha decidido documentar el día a día de sus hijos y compartirlo, son de concepción y resultado similares. Y hace tiempo fueron muy comentadas las alocadas composiciones que Jason Lee prepara con sus hijas.

Jason Lee (c) Wash your mouth out.

Estos particulares álbumes de familia parten muchas veces de ideas sencillas. Y, normalmente, el mensaje es simple y directo pero, casi siempre, el derroche de imaginación con el que se preparan y el amor que transmiten llegan con enorme fuerza y son universales. Hacen sonreir y emocionan. Te hacen pensar con nostalgia tu infancia más feliz. ¿Quién no se recuerda saltando en el sofa, comienzo algodón de azúcar o fastidiando a su hermano?

Respecto a mis fotografías familiares, por aquello de la privacidad, no creo que me sintiera muy cómoda mostrándolas en la red; siempre pienso dos veces qué digo de mí antes de enseñar algo personal o que me importe especialmente. Pero también es cierto que las fotografías que hago no se parecen demasiado a estas.

Photodonuts es una fuente de inspiración inagotable.

Reposo absoluto

marzo 4, 2011

48 horas de reposo absoluto. Eso es lo que dijo ayer el médico. Nada menos. Y aquí estoy, sin reposar, y sabiendo (y sintiendo) que tengo que hacerlo. Porque yo quiero hacer y mi cuerpo dice que ni hablar. Cosa tan frustrante.

Y mientras tanto, es Carnaval. Cualquiera que me conozca un poco o me haya leído, sabe que aborrezco los disfraces y, para colmo, estas fotos se hicieron en Halloween, pero no me puedo resistir a compartirlas.

Son de Amy Stein y, aunque ya traeré más cosas suyas, hoy he sentido debilidad por esta serie, colorida, tierna y llena de sentido del humor.

Amy Stein (c) Frog y Spiderman. De su serie Halloween in Harlem.

Su blog es también muy recomendable. Y ahora os dejo, que está a punto de llegar un hada.

PS: Gracias a todos los que os estáis pasando por aquí estos días. Es un regalo mirar las estadísticas y ver cuánta gente hay al otro lado de la pantalla. Si además de entrar queréis decir hola, será estupendo.

Isabel Munuera

febrero 6, 2011

Fotografía otras cosas pero hay un terrero en el que es una de las mejores: el retrato, sobre todo el de niños. No pude evitar sonreir cuando Isabel Munuera nos contaba el otro día cómo consigue sus fotografías. “Hay que ser un poco payaso, psicólogo y equilibrista. A veces recurro al vil chantaje: si me dejas hacerte tres fotos, te llevo a ver a los patos”. Las sesiones cortas, no más de diez minutos, si no se aburren. Algo que les distraiga y/o interese. Y la cámara a la altura de los ojos. En el salón o en la cocina, depende de la hora del día. Si la luz no es muy bonita, con relleno. “Trípode ¿para qué? Pongo el fondo y suelto al niño“. Ja, cómo si fuera tan fácil. Como si no supiera ella que son impredecibles y que hay que disparar mucho para tener algo bueno. Y lo consigue. Un gesto enfurruñado, una mirada de curiosidad, una sonrisa tan luminosa como el sol en verano…

Isabel Munuera (c)

Parecen retratos sencillos pero tienen una gran complejidad técnica. No sólo se trata de elegir el momento, hay que saber ver que la luz es la adecuada (o trabajarla para que lo sea) y dominar los programas de retoque. Así los colores (o el blanco y negro) se nos muestran cálidos, aparecen detalles, la figura se despega del fondo…

PD: 1.- Tengo que ponerme al día. Me estoy quedando atrás en lo que a técnica se refiere 2.- Odio cuando alguien del público monopoliza la conversación (he venido a escuchar cómo trabaja la autora, no a otra persona) 3.- Nunca más volveré a Lavapiés en coche; algunas calles son más estrechas que mi coche, maldición.