Preparando la cartera

agosto 31, 2011

Aprendí a leer con poco más de cuatro años. Seguro que hubo otros antes, de hecho recuerdo un par de ellos, pero el primer libro que tengo conciencia de haber leido fue “Platero y yo”.

Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro

Sí, en el parvulario. No sé qué pensaron en el colegio al escogerlo porque, a pesar de que he olvidado los detalles, tengo muy presente la enorme tristeza que me produjo aquella lectura. A pesar de ello, mi seño Mamen y mi seño Vicky (aquella rubia que olía siempre a Poison de YSL) supieron despertar un amor por la lectura que aún dura.

Algo más mayor, no mucho, abrieron un biblioteca municipal en los bajos de mi casa. Habré pasado horas en aquel sótano con olor a humedad en el que estaba la sección de literatura juvenil: comics de Astérix, Tintín, El pequeño Nicolás, Julio Verne, Guillermo el travieso… En algún momento había leído todos los libros de la sala. Pero las lecturas que recuerdo con mayor cariño son las de Enid Blyton. Los cinco, claro; pero mis favoritas eran, sin duda, las series de Santa Clara y Torres de Malory que me hacían desear estudiar en un internado inglés y aprender a jugar lacrosse. Series reeditadas en preciosos tomos que vi el otro día en la Fnac y que piden con ojillos implorantes que me las lleve a casa como autoregalo.

David Williams (c) De su serie From no man´s land. 1985.

Me he acordado hoy de todo eso por las fotografías de David Williams, con quien empecé el verano que se acaba mañana. Este fue uno de sus primeros proyectos, al que dio forma durante varios meses en Saint Margaret School for girls en Edimburgo, durante 1984. La galería es tan extensa y coherente que resulta difícil escoger sólo una imagen. Superada la idea de que se trata de un extenso catálogo de retratos ochenteros, resulta muy interesante la profundidad psicológica de las fotografías y la rigurosa documentación del paso de la niñez a la adolescencia.

Y me he acordado de esto también porque mañana, un año más, yo también empiezo el cole y, como cada año, no sé qué me traerá este nuevo curso que empiezo con insomnio y un pellizco en el estómago. Exactamente igual que como cada año, desde que llevaba cartera y los libros nuevos forrados con plástico transparente.

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2 Responses to “Preparando la cartera”

  1. MaríaJ. Says:

    Nunca escribo comentarios, pero es que se te olvidó añadir que prácticamente me enseñaste a leer con 4 años, tu tenías 9, y me seleccionabas los libros para que fuera aprendiendo y me gustara, de hecho hoy en día no puedo estar sin un libro encima de mi mesa. Gracias.

    • Ana Martin Says:

      Jeje. De nada. Ya ves que lo de la privacidad es cierto: me corto mucho a la hora de contar cosas que implican a otros. Pero ¡vaya tardes que nos pasábamos en la biblio, con las zapatillas de estar por casa! ¿Te acuerdas de Luis y de Miguel? Y siempre andábamos con un tráfico de libros de acá para allá. Tú entraste sin carnet, porque eras muy pequeña para hacértelo. Yo creo que nos leímos toda la biblioteca jajaja…


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