Camas y habitaciones

abril 5, 2011

Los médicos pueden decir lo que quieran pero no hay nada más curativo para un niño que dormir en la “cama grande”. Tú no pegas ojo, claro. Pero eso es lo de menos. Luego, supongo, crecen y su habitación se convierte en el espacio más importante, el que habla de quiénes son y de las cosas que les gustan.

James Mollison (c) de su libro Where the children sleep. Roathy (8 años) vive en Camboya, en un enorme basurero en el que “trabajan” miles de personas buscando material que luego venden a una empresa de reciclaje. Se duchan y desayunan cada mañana en un centro de caridad y ésta es, a menudo, su única cómida del día.

James Mollison (c) de su libro Where the children sleep. Kaya (4 años) vive en Tokio, en un apartamento. Su dormitorio está repleto de ropa y juguetes.

James Mollison (c) de su libro Where the children sleep. Douha (10 años) vive enun campo de refugiados en Cisjordania después de que el ejército israelí destruyera su casa. Su hermano se inmoló en un ataque suicida.

James Mollison se plantea estas fotografías como un trabajo de denuncia. Sus imágenes no se centran en los más necesitados sino que ofrece un variado catálogo de circunstancias y entornos de cuya yuxtaposición emergen las mayores diferencias. Los niños del Tercer Mundo, que trabajan desde pequeños en durísimas condiciones contrastan con niñas que coleccionan muñecas o niños que quieren ser abogados, como papá. Por otro lado, los retratos están realizados fuera del entorno, que se presenta como la otra parte del díptico, lo que enfatiza el conjunto. Todos son niños pero tan distintos…

Es una imagen de la infancia poco amable, sin embargo, Where the children sleep está dirigido sobre todo a niños de entre 9 y 13 años con el objetivo de interesarles en los detalles de las vidas de los otros y en cómo les afectan los contextos sociales y las diferencias culturales.

Visto en Fotografía Contemporánea

Rania Matar (c) Krystal 17#1 Boston MA 2009. De su serie A girl and her room.

Rania Matar (c) Hailey 13 Exeter NH 2010. De su serie A girl and her room.

La visión de Rania Matar es parecida pero diferente. Su proyecto A girl and her room tiene como origen el paso de niña a adulta de su hija adolescente, con todas las implicaciones que ello conlleva. Transformaciones físicas, inseguridad, consciencia del cuerpo, fragilidad y confusión. Personalidades entre dos mundos, tratando de adaptarse al de los adultos (o peleándose contra él) y resistiéndose a dejar atrás la infancia.

Posters y peluches conviven en espacios que pretender ser la imagen de quiénes se refugian allí. Espacios privados en el que las adolescentes se descubren poco a poco en el espejo…

No quiero ni pensar que todo eso que veo en estas fotografías llegará. Pero lo hará. Y espero que sobrevivamos a ello. Mientras tanto, lo de dormir todos en la “cama grande” también es terapéutico para mí.

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