Duy Huynh
febrero 18, 2011
Hubo un tiempo en el que dibujaba. Primero con lápiz y papel, así, cosas de andar por casa. Luego me lo tomé un poco más en serio. Lo suficiente para pasarme un año con una de esas enormes carpetas que llevaban todo el día a cuestas los estudiantes de Bellas Artes o Arquitectura o Diseño. Digo llevaban porque ya no las veo. Y entonces no se me veía a mí, encajada detrás de aquello. Una cabecita y unos pies detrás de un gran rectángulo, como en un esquema de El Principito.
Será por eso que admiro profundamente a los dibujantes, a los que son capaces de usar un lápiz para sacar sobre un papel todo un mundo interior.
Duy Huynh (se pronuncia yee wun) es un artista vietnamita que empezó a utilizar el dibujo como medio de comunicación e integración con otros niños cuando se trasladó a Estados Unidos. Tras acabar sus estudios, comenzó a realizar murales y a colaborar con otros artistas. En 2008 fundó junto a Sandy Snead la maravillosa Lark & Key Gallery que es fuente de inspiración y donde se puede encontrar la obra de artistas como el propio autor, joyería, cerámica y other stuff. Y además (esto va a ser mi perdición) tienen tienda on line.
Duy Huynh nos propone un universo particular, de ensueño, en el que las figuras levitan y se elevan movidas por el viento. En todas sus ilustraciones hay una presencia muy importante de la naturaleza. Su paleta de colores es la del otoño y la suya es una primavera apagada, serena, casi siempre nocturna. Las parejas se dedican gestos dulces en un ambiente surrealista donde el paisaje, a menudo, aparece difuminado. Mariposas, alas, pajaritas de papel, globos, los acompañan y los separan del suelo mientras que los relojes recuerdan el paso del tiempo.
Duy Huynh (c) De arriba a abajo: 1.- de su serie La magia (2004) 2.- Starcatcher (2004) 3.- El solo (2004)
Los que saben más le ven influencia de Magritte y de Chagall, de Modigliani y hasta del Circo del Sol. Y tienen razón. Pero lo que más me interesa es que, al igual que algunos de ellos, no se limita a enseñarnos algo bonito sino que nos propone la entrada a una historia sólo para nosotros y distinta según para quien mira. Él dice que quiere que sus dibujos sean eye candy pero que espera que sean más alimenticios que dulces. Vamos, esto lo digo yo, comida para el espíritu. Ñam.




