Gerardo Vielba

Noviembre 25, 2009

Buscando entre mis documentos acabo de encontrar esta imagen. No se ponen de acuerdo sobre el título: Veraneo o Verano. En lo que sí coinciden es en la descripción: “Playa del Sardinero. Santander” a principios de los años 60.

Gerardo Vielba. Verano. 1964

Su autor perteneció a la emblemática Escuela de Madrid que, compuesta por nombres tan conocidos como Gabriel Cualladó o Paco Gómez, revolucionó la fotografía española durante los años 50-60.  Los límites del grupo son muy difusos -de hecho, en función de quien hable de ellos, defiende con entusiasmo una lista más o menos extensa- pero lo curioso es que, a pesar de practicar una fotografía diferente, todos ellos comparten una misma sensibilidad y estética.

Gerardo Vielba no es quizá uno de los más conocidos (o publicitados) del grupo pero firma algunas de mis imágenes favoritas. Esta desde luego lo es. No sé muy bien por qué. Me maravilla. La escena es casi surrealista. Nada de lo que aparece en ella tendría que estar ahí.¿Una silla? ¿Un señor con traje? ¿Un paraguas? ¿Una especie de perchero? Un camarero que va… ¿adónde? ¿Y el servicio que lleva?. Sin embargo, cada elemento encaja a la perfección. Hay equilibrio, hay armonía pero es deliciosamente absurda…

Segunda parte

Noviembre 23, 2009

Si os gustaron las fotografías de José María Mellado, en este vídeo habla de su obra y de él como fotógrafo. Aunque es un poco (bastante) largo, se agradece escuchar las reflexiones de un autor sobre cómo concibe la fotografía.

Empieza diciendo que hay dos tipos de fotógrafos “los que buscan la imagen y los que la crean”. Y, aunque durante los primeros minutos -y los primeros momentos de su carrera- le identificamos claramente dentro del primer grupo, a medida que transcurre el vídeo -y su obra- nos confiesa que, ahora mismo, forma parte del segundo. Y es que, para él, “la mejor fotografía está dentro”.

Me ha gustado.

José María Mellado

Noviembre 17, 2009

La primera vez que vi una fotografía de José María Mellado me quedé con la boca abierta varios días: no recordaba haber visto hasta entonces una fotografía tan grande (es lo que tiene visitar pocas exposiciones) y de una claridad en los detalles tan espectacular.

Los que hablan sobre su trabajo insisten en que es la obra de alguien que muestra la intervención del hombre sobre la naturaleza y cómo ésta conquista estos lugares a poco que el ser humano los descuide. Sin embargo, el Mellado que más me gusta es el de los paisajes serenos, minimalistas, en los que los únicos elementos son el cielo, la tierra, el mar y, sobre todo, la luz.

A los que dicen con un cierto desprecio que son imágenes retocadas suelo contestar que así es y, desde luego, no trata de ocultarlo. Pero no se trata de montajes sino que recrea los paisajes para que tengan una atmósfera especial; son irreales y dramáticos y, por eso mismo, atrayentes y con una fuerza enorme. Es un maestro de la luz en la que dice que interviene “en el estilo más tradicional del laboratorio para recuperar la emoción y la atmósfera del momento”. Lo que otros hacen con tapados, sub o sobreexposiciones en el cuarto oscuro, él lo consigue con un ordenador. Y es que su libro Fotografía digital de alta calidad , (del que, por supuesto, soy fan absoluta), y sus cursos han formado a numerosos fotógrafos que, aburridos de tantos manuales sobre la última versión de Photoshop, querían aprender a utilizar esta tecnología sustituyendo a las técnicas del laboratorio tradicional. Me consta que es el responsable de que muchos hayan “dado el salto” a lo digital y con nota.

En los próximos días inaugura “El eterno retorno” en el Centro de Arte Tomás y Valiente de Fuenlabrada (Madrid). Nos dicen que, después de haber viajado por toda España, mostrará al completo las 26 piezas que forman la exposición junto con una producción especial de la serie “Islandia” y un vídeo sobre su obra.

 

invitación expo José María Mellado

Fotografía comprometida

Noviembre 15, 2009

Cuando me llegó la noticia del Premio Nacional de Fotografía del año pasado tuve que tirar de Google para saber quiénes erany qué hacían Bleda y Rosa. Y cuando ví sus imágenes y leí la resolución del jurado confieso que no entendí nada (y parece que ellos tampoco). Sí, es un trabajo coherente y de una falsa sencillez que no entra  en un primer momento pero supongo que asocio este galardón a largas trayectorias y carreras consolidadas. O sea que, en definitiva, estaba acostumbrada a premios nacionales más mediáticos, y/0 conocidos, y/0 respetados en el mundillo fotográfico. Así que lo de darle a Gervasio Sánchez el Premio Nacional de Fotografía 2009 me ha parecido, hasta cierto punto, natural. A pesar de que es la primera vez que lo obtiene un fotoperiodista. Y me alegra. Mucho. No sólo porque sus imágenes, que cuentan historias de fuerte impacto emotivo, tienen una belleza fuera de toda duda sino, y sobre todo por esto, porque es un hombre comprometido y valiente.

Poco puedo decir sobre su biografía o curriculum que no se haya dicho o que no pueda leerse en la red.

Al poco tiempo de incorporarme a la universidad nos visitó para inagurar nuestro laboratorio de fotografía (ese que cada vez usamos menos y cuya oscuridad, tiempos e inconvenientes hastía a los alumnos cada vez más). Hice unos modestos carteles, lo que me sirvió para conocer un trabajo que me impresionó vivamente, y asistí muy aplicada a su charla de la que, para ser sincera, no recuerdo gran cosa. No me pareció simpático, más bien al contrario, pero sí apasionado, vehemente… Lo que recuerdo con claridad es su mirada. No posaba los ojos en nada más de unos segundos. Recorría la sala continuamente. Siempre alerta. Siempre en guardia. Esperando un peligro en cualquier momento, de cualquier lado…

Por cierto que Humberto Rivas, Premio Nacional de Fotografía en 1997, nos ha dejado estos días. Y también Koldo Chamorro y Ricardo Terré. Estamos de luto.

Planes para noviembre

Noviembre 6, 2009

Si fuera una socia como dios manda, o sea, de las que hacen lo que se llama “vida social”, me apuntaría sin dudarlo a la inauguración de la exposición de Sara Janini.  

Aunque su apellido es ilustre para los aficionados a la fotografía, dice no tener demasiada influencia familiar. Está claro. Son dos conceptos muy diferentes. Y, visto hoy, el pictorialismo nos ha dejado una buena cantidad de imágenes bastante demodé… que me encantan.

Aunque también encontremos tipos, trajes y paisajes en las imágenes de Sara Janini, todo el parecido con las a menudo idílicas imágenes pictorialistas, queda ahí. Su visión de los paisajes y gentes de África, Asia y Oceania tiene una fuerza tremenda. Es difícil comentar el trabajo de diez años pero, aunque diverso, es coherente. No sé si me gusta más su fotografía en blanco y negro -limpia, precisa, delicada- o sus impactantes imágenes en color (creo que hoy no me voy a quitar de la cabeza esa calle en Tokyo y esos edificios en Shanghai). Me encanta cómo compone, sobre todo los retratos a dos personajes, cómo maneja los planos y las yuxtaposiciones que a veces presenta con conceptos extremos pero complementarios. Lo mismo utiliza la luz para diseccionar los más mínimos detalles de una escena cotidiana que busca la ternura de un niño. Y me gusta su mirada, con esa curiosidad respetuosa que tienen los buenos fotógrafos…

Territorio Dong

Ah, no lo he dicho: Territorio Dong va a estar en la Real Sociedad Fotográfica del 12 de noviembre al 11 de diciembre. Pecado mortal si no me paso.

Nuevo curso

Octubre 30, 2009

Yo es que no entiendo esto de los blogs… Tras un buen par de tirones de orejas, entro hoy por aquí (¡cómo ha cambiado el tablero, jesús!) y veo, con asombro, que este último mes me han visitado unas 1.700 personas. Y, sí, yo aún en la playa… Así que, con el curso ya en marcha, intentaré retomar la actividad del blog. Eso sí, nada de promesas; al final, me conozco, no cumpliré ninguna.

A la playa

Agosto 4, 2009

Después de un año duro, durísimo (¡qué quejica, je!), por fin, han llegado las vacaciones. Aún no me hago a la idea de que, en unos días, voy a vivir en bikini, sin maquillaje y respirando el inconfundible olor del mar… Así que lo mejor que se me ocurre para ambientarme y dar por finalizada la temporada es recuperar un par de fotografías de esas que, las veas en la época en la que las veas, te transportan al verano sin remedio.

Cuando en los años 50 la fotografía quería dejar de ser pictorialista, unos cuantos fotógrafos, en diversas ciudades de España, comienzan a practicar una fotografía “moderna“. Sin manifiestos ni programas, sólo con su entusiasmo, estos jóvenes aficionados se reunían en Barcelona y Madrid, claro, pero también ¡oh, sorpresa! en Almería. Allí surge el grupo AFAL liderado por José María Artero y por Carlos Pérez Siquier que, aunque es más conocido por sus imágenes de La Chanca, en mi cabeza y en mi retina, es el autor de las fotografías playeras más coloristas (hasta kistch), divertidas (con su puntito de mala leche) y significativas de la España veraniega de los 70 (la de mi infancia) que conozco.

marbella 1970Roquetas de Mar 1970

 

 

 

 

 

 

 

 

 aguadulce 1980

 

 

 

 

 

 

 

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Carlos Pérez Siquier. Marbella (1970). Roquetas – mariquita (1975). Aguadulce (1980). Roquetas de Mar (1973).

¡Qué paséis un estupendo verano y nos vemos a la vuelta!

Descubrimientos

Junio 14, 2009

Llevo unos días dandole vueltas al trabajo de un par de fotógrafos que no conocía y decidiendo si su obra me gustaba o no. Y he decidio que no, no me gusta. A ver, no digo que no sea un buen trabajo, que lo es, sino que me resulta perturbador y hasta, si me pongo pejiguera, desagradable.

Carla van de Puttelaar estuvo en Madrid hace poco y acaba de publicar dos libros: The Beholder´s Eye y Galateas pero (es lo que hace tener poca ninguna vida social) yo acabo de descubrirla. Lleva años practicando un tipo de retrato muy personal en el que sus modelos aparecen desnudas y dormidas. Dice que quiere explorar la vulnerabilidad (¿de las modelos o del espectador?). Son imágenes íntimas pero que, en lugar de atraernos, producen tensión. Como decía antes, me perturba la elección y el tratamiento de sus “bellas durmientes”, cuya piel es casi transparente (pecas, venas, marcas, imperfecciones…) y se me antoja fría, carente de vida y aliento, gracias a la iluminación.

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Carla van de Puttelaar. Untitled. 2004 y 2007

Por otro lado, el fotógrafo norteamericano Bobby Neel Adams basa su trabajo en las transformaciones que el tiempo produce en el rostro humano. Utiliza una imagen de la infancia del modelo sobre la que encaja parte de la imagen actual con un resultado realmente inquietante (¿aterrador incluso?). Lo más curioso es que, en esta época de Photoshop-a-mansalva, él trabaja de manera tradicional, con la paciencia de un artesano.

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Booby Neel Adams. Age maps

No todo tiene porqué gustarme ¿no?

Sugar candy

Junio 12, 2009

Dice Miss at la Playa que, estando en París, hay que comprar Macaroons en Ladureé y que, cuando va a Londres, no faltan las galletas de coco de Harrods. Estoy de acuerdo y, además, me lanzaría, sin dudarlo, a los pastelitos que hornea a diario, de forma artesanal, Lola´s kitchen.

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No sé si estarán ricos (apuesto a que sí) y no me han quitado el dolor de estómago (¿será por eso que me ha dado por escribir esta entrada golosa?) pero me han alegrado la mañana… Ya lo dice mi padre: “los pasteleros no deberían morirse nunca”.

¡Dulce fin de semana!

Los he visto en The Dielines

Rafa Trobat

Junio 11, 2009

El sábado pasado por la tarde me di una vuelta por la Feria del Libro de Madrid. ¡Hacía mil años que no iba al Retiro! Y no lo habría hecho de no ser porque un amigo muy querido firmaba su libro Aquí junto al agua. Nicaragua en la caseta de Lunwerg Editores.

Rafael Trobat en la Feria del Libro 2009

 El fotógrafo Rafael Trobat firmando ejemplares de su libro. 6 de junio de 2009.

Coincidí con Rafa Trobat durante los primeros cursos en la universidad y, desde siempre, le he oído hablar de su trabajo en y con Nicaragua. Hemos hablado sobre fotografía, hemos compartido imágenes y alumnos, nos ha enseñado sus progresos, le hemos acompañado cuando ha expuesto… En estos años me he dado cuenta de que es un magnífico fotógrafo pero, sobre todo, es aún mejor persona. Ojalá sea verdad eso que leo de que puede convertirse en el “fotógrafo del año”. Porque le aprecio y porque se lo merece.