Planes para noviembre
Noviembre 6, 2009
Si fuera una socia como dios manda, o sea, de las que hacen lo que se llama “vida social”, me apuntaría sin dudarlo a la inauguración de la exposición de Sara Janini.
Aunque su apellido es ilustre para los aficionados a la fotografía, dice no tener demasiada influencia familiar. Está claro. Son dos conceptos muy diferentes. Y, visto hoy, el pictorialismo nos ha dejado una buena cantidad de imágenes bastante demodé… que me encantan.
Aunque también encontremos tipos, trajes y paisajes en las imágenes de Sara Janini, todo el parecido con las a menudo idílicas imágenes pictorialistas, queda ahí. Su visión de los paisajes y gentes de África, Asia y Oceania tiene una fuerza tremenda. Es difícil comentar el trabajo de diez años pero, aunque diverso, es coherente. No sé si me gusta más su fotografía en blanco y negro -limpia, precisa, delicada- o sus impactantes imágenes en color (creo que hoy no me voy a quitar de la cabeza esa calle en Tokyo y esos edificios en Shanghai). Me encanta cómo compone, sobre todo los retratos a dos personajes, cómo maneja los planos y las yuxtaposiciones que a veces presenta con conceptos extremos pero complementarios. Lo mismo utiliza la luz para diseccionar los más mínimos detalles de una escena cotidiana que busca la ternura de un niño. Y me gusta su mirada, con esa curiosidad respetuosa que tienen los buenos fotógrafos…

Ah, no lo he dicho: Territorio Dong va a estar en la Real Sociedad Fotográfica del 12 de noviembre al 11 de diciembre. Pecado mortal si no me paso.
Nuevo curso
Octubre 30, 2009
Yo es que no entiendo esto de los blogs… Tras un buen par de tirones de orejas, entro hoy por aquí (¡cómo ha cambiado el tablero, jesús!) y veo, con asombro, que este último mes me han visitado unas 1.700 personas. Y, sí, yo aún en la playa… Así que, con el curso ya en marcha, intentaré retomar la actividad del blog. Eso sí, nada de promesas; al final, me conozco, no cumpliré ninguna.
A la playa
Agosto 4, 2009
Después de un año duro, durísimo (¡qué quejica, je!), por fin, han llegado las vacaciones. Aún no me hago a la idea de que, en unos días, voy a vivir en bikini, sin maquillaje y respirando el inconfundible olor del mar… Así que lo mejor que se me ocurre para ambientarme y dar por finalizada la temporada es recuperar un par de fotografías de esas que, las veas en la época en la que las veas, te transportan al verano sin remedio.
Cuando en los años 50 la fotografía quería dejar de ser pictorialista, unos cuantos fotógrafos, en diversas ciudades de España, comienzan a practicar una fotografía “moderna“. Sin manifiestos ni programas, sólo con su entusiasmo, estos jóvenes aficionados se reunían en Barcelona y Madrid, claro, pero también ¡oh, sorpresa! en Almería. Allí surge el grupo AFAL liderado por José María Artero y por Carlos Pérez Siquier que, aunque es más conocido por sus imágenes de La Chanca, en mi cabeza y en mi retina, es el autor de las fotografías playeras más coloristas (hasta kistch), divertidas (con su puntito de mala leche) y significativas de la España veraniega de los 70 (la de mi infancia) que conozco.




Carlos Pérez Siquier. Marbella (1970). Roquetas – mariquita (1975). Aguadulce (1980). Roquetas de Mar (1973).
¡Qué paséis un estupendo verano y nos vemos a la vuelta!
Descubrimientos
Junio 14, 2009
Llevo unos días dandole vueltas al trabajo de un par de fotógrafos que no conocía y decidiendo si su obra me gustaba o no. Y he decidio que no, no me gusta. A ver, no digo que no sea un buen trabajo, que lo es, sino que me resulta perturbador y hasta, si me pongo pejiguera, desagradable.
Carla van de Puttelaar estuvo en Madrid hace poco y acaba de publicar dos libros: The Beholder´s Eye y Galateas pero (es lo que hace tener poca ninguna vida social) yo acabo de descubrirla. Lleva años practicando un tipo de retrato muy personal en el que sus modelos aparecen desnudas y dormidas. Dice que quiere explorar la vulnerabilidad (¿de las modelos o del espectador?). Son imágenes íntimas pero que, en lugar de atraernos, producen tensión. Como decía antes, me perturba la elección y el tratamiento de sus “bellas durmientes”, cuya piel es casi transparente (pecas, venas, marcas, imperfecciones…) y se me antoja fría, carente de vida y aliento, gracias a la iluminación.


Carla van de Puttelaar. Untitled. 2004 y 2007
Por otro lado, el fotógrafo norteamericano Bobby Neel Adams basa su trabajo en las transformaciones que el tiempo produce en el rostro humano. Utiliza una imagen de la infancia del modelo sobre la que encaja parte de la imagen actual con un resultado realmente inquietante (¿aterrador incluso?). Lo más curioso es que, en esta época de Photoshop-a-mansalva, él trabaja de manera tradicional, con la paciencia de un artesano.
Booby Neel Adams. Age maps
No todo tiene porqué gustarme ¿no?
Sugar candy
Junio 12, 2009
Dice Miss at la Playa que, estando en París, hay que comprar Macaroons en Ladureé y que, cuando va a Londres, no faltan las galletas de coco de Harrods. Estoy de acuerdo y, además, me lanzaría, sin dudarlo, a los pastelitos que hornea a diario, de forma artesanal, Lola´s kitchen.


No sé si estarán ricos (apuesto a que sí) y no me han quitado el dolor de estómago (¿será por eso que me ha dado por escribir esta entrada golosa?) pero me han alegrado la mañana… Ya lo dice mi padre: “los pasteleros no deberían morirse nunca”.
¡Dulce fin de semana!
Los he visto en The Dielines
Rafa Trobat
Junio 11, 2009
El sábado pasado por la tarde me di una vuelta por la Feria del Libro de Madrid. ¡Hacía mil años que no iba al Retiro! Y no lo habría hecho de no ser porque un amigo muy querido firmaba su libro Aquí junto al agua. Nicaragua en la caseta de Lunwerg Editores.

El fotógrafo Rafael Trobat firmando ejemplares de su libro. 6 de junio de 2009.
Coincidí con Rafa Trobat durante los primeros cursos en la universidad y, desde siempre, le he oído hablar de su trabajo en y con Nicaragua. Hemos hablado sobre fotografía, hemos compartido imágenes y alumnos, nos ha enseñado sus progresos, le hemos acompañado cuando ha expuesto… En estos años me he dado cuenta de que es un magnífico fotógrafo pero, sobre todo, es aún mejor persona. Ojalá sea verdad eso que leo de que puede convertirse en el “fotógrafo del año”. Porque le aprecio y porque se lo merece.
Ruud van Empel
Abril 30, 2009
Cuando recibo los boletines de Kowasa me suelo detener en los libros sobre historia de la fotografía y autores clásicos pero, en ocasiones, me produce curiosidad la fotografía de portada de alguno de ellos e investigo un poco más. En este caso, he quedado fascinada por el trabajo de Ruud van Empel.
Ya he dicho en alguna ocasión que, dentro de la historia de la fotografía, tiendo a prestar especial atención a las imágenes de niños (supongo que desde que soy madre me llaman la atención poderosamente, qué se yo….). Hace unos días quedé impactada con las imágenes que ganaron el premio Pulitzer. El trabajo de Patrick Farrell para The Miami Herald muestra el desastre humanitario que produjo el huracán Ike en Haití y que se cebó en los más pequeños. Impresiona la calidad técnica pero más aún la humanidad del fotógrafo en la tragedia.
Los niños que fotografía Ruud van Empel son muy distintos. Producen una inquietante sensación de irrealidad cerca, en algunos casos, de las imágenes de Loretta Lux o de algunos retratos de Diane Arbus. Pero la saturación de los colores, la exhuberancia del decorado, lo minucioso de los detalles, lo naif del planteamiento o lo irreal de las situaciones es mucho más atractivo. Recuerdan también, en cierto modo, a algunas pinturas de Rousseau.

Ruud van Empel. Las imágenes corresponden a sus series World 2006 y Dawn
Después he leído que sus fotografías están compuestas de decenas de imágenes y que cada elemento es captado de manera independiente. Para el autor son fotografías que muestran belleza e inocencia. Con una sola imagen no lograría que todos los elementos que la integran resultasen perfectos así que busca la perfección de cada uno de ellos y su mezcla proporciona un collage en el que se muestra una situación perfectamente posible pero que da al espectador esa sensación de “hay-algo-aquí-que-no-me-cuadra”. Impresiona lo laborioso del proceso y la desbordante imaginación con la que da lugar a la escena.
Desde luego, es uno de los fotógrafos cuyo trabajo voy a seguir de cerca. ¡Quién sabe con cuántas maravillas más nos sorprenderá!
Maestros de la fotografía
Marzo 25, 2009
Llevo unas semanas coleccionando los libros de fotografía que regala Público (así, de paso, me sumo a la campaña “Save a journalist, buy a newspaper”…) y, aunque hay a quien no convencen, me parece una buena manera de tener juntas muchas de las imágenes más representativas de la historia de la fotografía. Por otro lado, el orden me resulta interesante; dejando de lado los criterios temporales y centrándose en temas.
Sin embargo, estoy de acuerdo con que los textos no se leen bien (no pasan un test de legibilidad, sin duda) y me empieza a decepcionar la selección de fotógrafos. Es cierto que David Seymour, Steve McCurry, Eugene Smith y Josef Koudelka son maestros de la fotografía pero se me ocurren tantos otros que también lo son, que no veo que haga falta recurrir a sus imágenes cada dos por tres…
En el caso del librito sobre la infancia, por ejemplo, he echado de menos el trabajo de Lewis W. Hine mostrando las durísimas tareas que llevaban a cabo los más pequeños en las fábricas de algodón del sur de Estados Unidos, sus caritas sucias a la salida de la mina o la mirada asustada bajo el enorme fajo de periódicos. También me hubiera gustado ver alguno de “los niños” de Sebastiao Salgado. Aunque no son la parte central de su obra, le preocupan especialmente porque piensa que son los más débiles, física y emocionalmente pero, al mismo tiempo, se le muestran con un espíritu lleno de energía. Y así los fotografía.
Personalmente, la visión de la infancia de Diane Arbus me parece perturbadora pero es tan diferente que sería un contrapunto perfecto al trabajo documental y de denuncia que practican otros autores. O, por citar a otro fotógrafo cuyas imágenes me parecen fascinantes, habría incluido algo de Weegee, de los veranos en el Lower East Side o de las tardes en el cine.
¿Y en nuestro país? Son más que dignos de formar parte de la colección los trabajos de Gervasio Sánchez, Kim Manresa o Cristina García Rodero.
Seguiré con ella, claro (que le digan a mi padre los domingos que hemos pasado en el Rastro en busca del último cromo del álbum de turno, ese que no salía ni para atrás) pero me gustará ver otros nombres, otras visiones, otras imágenes…
Sí, quiero
Marzo 21, 2009
Me encantan los anillos grandes. No sería nada del otro mundo salvo porque tengo los dedos muy pequeños y, o no encuentro de mi medida, o los que me gustan resultan enormes en mi mano.
Uno de los que uso habitualmente suele suscitar comentarios de ¡qué bonito! y siempre explico que es una muy mala versión del que me gustaría tener, de Dior, pero que no me da el presupuesto.

Anillo “Diorette” en oro amarillo, diamantes, citrina, zafiro rosa, amatista, granate mandarina, tsavorita y lacado.
Descubrí a la creadora de estas increíbles joyas, Victoire de Castellane, hace unos años en un reportaje de Vogue y su trabajo me fascinó. Por eso ahora, que veo sus nuevas creaciones, no puedo dejar de comentar el increíble talento de esta mujer. Son anillos con un toque ingenuo y un punto kistch pero espectaculares. Me hacen pensar de inmediato en la primavera.

Anillo “Ancolia” en oro amarillo, diamantes, turmalinas amarillas, rubelita y laca
“Luxury is when you spoil yourself“, ha dicho. Si fuera así de fácil…
Por mi culpa…
Marzo 14, 2009
… por mi culpa y por mi grandísima culpa. Ya me lo ha dicho Raúl un par de veces: que no escribes nada en el blog desde enero… y el viernes, Javier, me regañó (con cariño) por no haber contado nada todavía del II Captadores de Imagénes.
Y tienen razón.
El caso es que este mes de marzo la fotografía ha vuelto, a lo grande, a Segovia. Y se les ha ocurrido (¡qué insensatos!) que podría figurar en el programa junto a Miguel Oriola, Ricky Dávila e Ilan Wolf. Abrumada he estado estos días viendo los carteles por todas partes y pensando ¿¡qué hago yo ahí!?
En cualquier caso, lo pasé de maravilla: compañía agradable, público encantador y hablando de una de las facetas de la fotografía que más me gusta: la imagen de moda. Preparando la charla, además de los clásicos que ya conocía (y que me dejan siempre con la boca abierta) he descubierto fotógrafos de los que me he declarado fan incondicional.
Por supuesto, Edward Steichen, Irving Penn y Richard Avedon, sin los que no se entendería la fotografía de moda; las intrigantes modelos de Erwin Blumenfeld y su exquisito buen gusto; los instantes íntimos que capta Bob Richardson (no sabía que era el padre de Terry Richardson); el genio barroco de Cecil Beaton; la frescura so sixties de David Bailey; el increíble trabajo de Frank Horvat y cómo adapta su fotografía a la moda y a los tiempos; el joie de vivre de Mario Testino; las mil fotos que tenía en mi retina y que no relacionaba con Henry Clarke; las tops más tops en las imágenes de Herb Ritts; los omnipresentes Mert&Marcus; la versatilidad de Inez&Vinoodh; la creatividad desbordante de Juan Gatti; las elaboradas producciones de Annie Leibovitz; la vitalidad de las modelos de Martin Munkacsi; los mundos de ensueño de Sarah Moon; el entrañable retro de los hermanos Seeberger; la provocación más absoluta de Steven Meisel, David la Chapelle y Steven Klein; la elegancia de Javier Vallhonrat; el surrealismo psicológico de Guy Bourdin; la estética sado de Helmut Newton y mis admirados, George Honingen-Huene y Horst P. Horst.
Enlaces con los que entretenerse aunque no vuelva por aquí hasta dentro de otros dos meses…

Frank Horvat. Sombrero de Givenchy. Publicada en Jardin des modes. 1957-60.
Y, de regalo, la que he nombrado mi segunda imagen favorita de la historia de la fotografía de moda (un día de estos voy a hacer mi top ten). Me fascinan la composición, el contraste, el detalle, la mirada de la modelo y como destacan, ella y su indumentaria, en el entorno masculino, gris y uniformado que mira a lo lejos sin hacerle caso. ¡Ellos se lo pierden!


